Podcast «Ya no hay vuelta atrás»

Ya no hay vuelta atrás formato PODCAST

Compañeras y compañeros:

Con la finalidad de hacer circular por entre la mayor cantidad de medios posibles las perspectivas y reflexiones anticapitalistas y radicales sobre la lucha de clases en desarrollo, es que lanzamos este boletín-periódico en formato físico, digital y ahora también en podcast. Alentamos la difusión de este material así como la extensión de la comunidad de lucha por todos los territorios.

Ya no hay vuelta atrás.

Ya no hay vuelta atrás N°3: reflexiones en torno a la lucha de clases

El boletín “Ya no hay vuelta atrás” tiene su origen en la revuelta proletaria que incendió la región chilena a partir del 18 de octubre de 2019. El estallido de la revuelta y su desenvolvimiento histórico en los meses siguientes nos llevó a crear un espacio de reflexión, análisis y crítica del desarrollo de esta nueva etapa de la lucha de clases.

Las revueltas y revoluciones proletarias deben criticarse constantemente a sí mismas, so pena de caer en el conformismo y en el terreno de la clase enemiga. La revuelta de octubre se vio finalmente interrumpida por el nuevo contexto abierto por la pandemia mundial, que acarreó una aún mayor militarización de la sociedad. El resurgimiento de un movimiento proletario con características revolucionarias está supeditado entonces a la resolución de las contradicciones internas planteadas por su propia evolución, las que se hacían cada vez más claras durante las últimas semanas de la revuelta, que comenzaba a ahogarse en el fango demócrata propiciado por la salida burguesa del -suspendido- plebiscito pactado de abril.

En efecto, no será por sus conquistas directas, nulas casi, que la revuelta podrá convertirse en revolución. Ante esta verdadera contrarrevolución “biológica” a cuyo despliegue asistimos actualmente, es que el partido difuso de la insurrección podrá madurar hasta convertirse en un partido verdaderamente revolucionario. A este respecto, podemos decir que ya coexisten en una misma época, la crítica radical de esta sociedad con su negación en actos, pero es necesario que se fundan. En este sentido, “Ya no hay vuelta atrás” es uno de esos tantos puentes que hoy se están tendiendo para unir ambos elementos necesarios para la abolición total del mundo del capital.

Este tercer número está compuesto por un artículo de nueve tesis sobre la lucha de clases en el contexto local en el contexto de la pandemia global y una entervista a un compañero anarquista prisionero en el contexto de la revuelta.

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Instaraución del riesgo de extinción [Jaques Camatte]

Nota VHLV: En una suerte de esfuerzo editorial, hemos traducido y editado este artìculo de Jacques Camatte publicado el 1 de mayo en la página de la revista Invariance. En él se trata el porvenir de la humanidad y el mundo en el que entraña la civilización capitalista en el contexto de pandemia global por Covid-19. El prefacio que precede al artículo pone todo en contexto.

Alentamos su lectura para fomentar la discusión y fortalecer la reflexión y la práctica anticapitalista.

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Prefacio del traductor

Entre el público de habla hispana, la obra de Jacques Camatte ha cobrado una renovada relevancia en la última década con el rescate del que ha sido objeto por diversos grupúsculos e individualidades radicales que han traducido parte de su obra al español. Sin embargo, esta traducción es aún fragmentaria y parcial, lo que ha dado lugar a una serie de interpretaciones superficiales sobre sus escritos. Esto se debe en parte a los prejuicios y certezas a priori de quienes le leen, pero también —por, sobre todo— a una falta de perspectiva de la evolución personal de Jacques Camatte a lo largo de las últimas décadas. Las Series I, II y III de la Revue Invariance —las más traducidas al español— tratan sobre temáticas afines a la ultraizquierda, especialmente la crítica de la economía política y el carácter de la revolución comunista. No obstante, a partir de allí comienza una evolución en el pensamiento de Camatte que lo ha llevado a rechazar toda dinámica de enemistad, y a plantear la autoemancipación de la especie en los términos de la puesta en práctica de una discontinuidad con la domesticación milenaria de la humanidad, de la represión parental, de la separación con el resto de la naturaleza y de la dinámica de la enemistad entre los seres humanos consigo mismos y con el resto del mundo viviente. El texto que sigue a continuación, relaciona la actual pandemia de Covid-19 con estas y otras temáticas, por lo que recomendamos encarecidamente leer las notas de Camatte que van apareciendo a lo largo del texto, puesto que nos dan cuenta de la evidencia en que fundamenta sus afirmaciones, pero también del recorrido anterior de su propio pensamiento.

No jugamos a ser ampliamente conocedorxs de Jacques Camatte, puesto que no hemos estudiado la totalidad de su obra, simplemente destacamos la potencia de un pensamiento y una práctica que durante años ha sido, deliberadamente incluso, silenciada por una crítica que se pretende radical pero que a menudo olvida que las investigaciones de Camatte, cualquiera que sea el juicio que merezcan, y por mucho que choquen con los prejuicios interesados de diferentes sectores, son el fruto de largos años de concienzuda investigación. Al respecto, puede aplicarse a este caso lo mismo que Marx comentaba sobre la importancia de su obra: “No he inventado nada, simplemente he puesto en relación lo que otros habían descubierto antes de mí”. Continue reading «Instaraución del riesgo de extinción [Jaques Camatte]»

De mal en peor gracias a su medidas

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De mal en peor gracias a su medidas

En un 60% aumentaron los casos positivos de COVID-19 el miércoles 13 de mayo respecto al informe del día anterior, alcanzando la cifra récord de 2.660 personas contagiadas. Hoy jueves, esta cantidad se mantiene casi idéntica: 2.659 casos nuevos, y 22 personas fallecidas (el número más alto de muertes diarias hasta ahora). Este explosivo incremento viene signado por el uso masivo de las mascarillas, los mensajes desde el poder clamando por el retorno a la «normalidad» y el endurecimiento del discurso y accionar represivo del Estado, encarnado en una cada vez mayor y más agresiva presencia militar en las calles.

Cuando por parte de varixs expertxs y organismos de salud pública se desaconsejaba la utilización de mascarillas como medio por sí mismo efectivo para la prevención de la expansión del virus, era precisamente para evitar escenarios como el actual. Si bien éstas sirven como una barrera física, su efectividad depende de varias otras medidas concretas relevantes, principalmente el lavado correcto de manos, el distanciamiento espacial y evitar tocarse la cara. Es sabido que el cumplimiento de estas medidas se relaja cuando se portan mascarillas. Es decir que, en general, entregan una sensación de falsa seguridad, conduciendo a resultados contrarios a los perseguidos. De poco sirve culpar individualmente a las personas por no seguir todas las indicaciones para su uso adecuado, cuando este comportamiento social debe ser considerado de entrada para el manejo de estas situaciones.

Pero Piñera y cía. comenzaron a afirmar hace unas semanas que lo peor ya había pasado, que se podía ir retomando las actividades vitales para SU sociedad, como la reapertura de los centros comerciales y la vuelta de escolares a clases. De esta forma, el uso obligatorio de esta prenda decretado por el gobierno (medida que se replica en varios otros países), tan solo unas semanas después de haber públicamente cuestionado su efectividad, no constituye sino una medida parche o incluso perniciosa para evitar los contagios y las subsecuentes muertes, principalmente fundamentada en la necesidad de reactivar la circulación de mercancías y, en particular, de la mercancía “fuerza de trabajo”; Es decir, nosotrxs mismxs. Medidas sanitarias precarias y hasta contraproducentes para que no dejemos de trabajar y consumir. Continue reading «De mal en peor gracias a su medidas»

1 de mayo: «me matan si no trabajo, y si trabajo me matan»

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1 de mayo: «me matan si no trabajo, y si trabajo me matan»

Levantarse en una mañana fría, sin haber descansado bien, pensando con angustia sobre el futuro. Ir a esperar micro o metro, junto a una gran cantidad de personas que, al igual que unx, deben ir al trabajo. El transporte también va lleno. ¿Cuál era la distancia segura? ¿Un metro y medio? ¿Dos metros? Lo único seguro es que es imposible mantenerla. La locomoción colectiva está hecha para transportarnos hacinadxs. Mientras más personas entren en un menor espacio, mejor. Mejor para los que lucran con ello, claro. Pero no importa. Debemos seguir. Llegar al puesto de trabajo, probablemente en un espacio cerrado, con mala ventilación, pocas y limitadas medidas de resguardo, exceptuando las que nacen de la propia iniciativa individual o colectiva. Y así toda la jornada laboral, expuestxs al riesgo que los medios se encargan de convertir en paranoia. Termina el día, vuelta a casa. Una hora o más viajando. Mismas condiciones insalubres que en la mañana. Y el hogar, que por todos los medios oficiales se publicita como un lugar seguro, en el que debiéramos encontrar cariño y refugio, a menudo no es más que una fría reanudación de las relaciones opresivas y mercantilizadas de la sociedad entera. Los casos de violencia y abuso contra mujeres y niñxs se multiplican. Pero no se puede escapar. Afuera, el toque de queda, la amenaza uniformada que hace unos meses ha vigorizado su impune brutalidad. ¿Dejarlo todo? Significaría asumir el hambre, quedarse sin techo, sin acceso a los mínimos servicios que este sistema puede ofrecer. Sí, el trabajo nos mata por acción u omisión. Y esta realidad, atenuados unos aspectos, recrudecidos otros, se repite en todo el país. En todo el planeta.

Y es que este mundo gira en torno al trabajo. Nuestro trabajo. Es decir, nuestra explotación. El riesgo de contagiarnos por COVID-19, de esparcir el virus en la población, no puede poner en riesgo la “vida” de la economía. Así lo han reconocido abiertamente empresarios y políticos. “Hemos optado por seguir operando, (…) parar es una sobrerreacción que no tiene sentido” (Arturo Clement, presidente de SalmonChile). “No podemos matar la actividad económica por salvar vidas” (Carlos Soublette, presidente de la Cámara de Comercio de Santiago). Arranques de honestidad de la clase dominante, que confirman lo que todxs, de una u otra manera, ya sabemos.

Para asegurar la continuidad de este modo de vida basado en la explotación, el trabajado ha sido revestido de un aura de santidad. Existe toda una moral construida en torno a él. Pareciera ser lo más natural del mundo: que nuestras vidas sean consumidas en labores la mayor parte del tiempo desagradables, cuya utilidad desconocemos o no nos interesa conocer, con el único fin de asegurarnos lo mínimo para sobrevivir y volver al día siguiente a producir. Y consumir. Sin parar.

Pero la actividad humana creativa, intelectual y física, no se despliega bajo la forma del trabajo como se nos presenta hoy. Todo lo contrario. Se encuentra secuestrada y sofocada por este. La función del trabajo en la sociedad capitalista es solo generar ganancias para la clase propietaria. De esta forma, la humanidad queda despojada de la capacidad de decidir sobre su presente y porvenir. Se encuentra alienada. Física y mentalmente. Son las cosas que producimos en la explotación del trabajo, las mercancías, las que finalmente nos poseen. No nosotrxs a ellas, aunque paguemos por tenerlas. El salario con el que pagamos es la fracción que la clase capitalista nos asigna, luego de quedarse con buena parte del valor que generamos (plusvalor), para que sobrevivamos y mantengamos en circulación las mercancías y el dinero. A su vez, el trabajo determina roles en la sociedad dependiendo de nuestras características biológicas (sexo, “raza”), que perpetúan y maximizan sus beneficios.

Ahora, quieren acostumbrarnos a su desvergonzadamente anunciada “nueva normalidad”. El show debe continuar, la economía no puede verse amenazada, tenemos que volver a nuestros puestos de trabajo, aunque bajo anuncios de planes de “retorno seguro”.

Son las aglomeraciones directamente relacionadas con la dinámica del trabajo las que concentran el mayor riesgo de contagio de COVID-19: en el transporte público y en los mismos centros laborales. Estos sitios no han detenido su continuidad. Sin embargo, se restringen aquellas actividades que conllevan menos peligro de contagio, como paseos por parques o plazas, que no exigen hacinamiento alguno. Se endurece la dictadura de la economía. Se implementan por la fuerza los sueños de nuestros patrones: de la casa al trabajo, del trabajo a la casa. Se permite en el intertanto un paseo por los templos de consumo. Producir y consumir. Militares en las calles. Aislamiento social. Que no quede rastro de comunidad.

La pandemia del coronavirus ya no deja espacio para dudas. La naturaleza asesina del trabajo ha quedado totalmente al descubierto.

Pero también hace solo unas semanas colmábamos las calles de vitalidad subversiva. No nos hemos olvidado de aquello. La normalidad que nos condena a la enfermedad y la muerte parecía saltar por los aires. Ni la represión ni el encuadramiento demócrata lograban plenamente su objetivo de desactivar la revuelta. Hoy debemos prepararnos para protagonizar un nuevo capítulo en la lucha por recuperar nuestras vidas contra la dictadura del Capital.

Tal como hace más de un siglo el movimiento obrero se alzó en Estados Unidos, como lo hacía en todo el mundo, contra la explotación, exigiendo trabajar menos, hoy retomaremos una nueva oleada revolucionaria, por emanciparnos de nuestra condición de esclavxs asalariadxs.

Combatamos las medidas del Capital, que solo aplicarán represión para intentar contener una crisis que le es inmanente e inevitable. Defendamos la autonomía de clase frente a toda la institucionalidad burguesa y sus agentes que pretenden erigirse como nuestrxs representantes.

No por nada la palabra “trabajo” deriva del latín “tripalium”, instrumento de tortura similar a un cepo. Abajo el trabajo. Viva la actividad humana libre de toda explotación y mercantilización, solidaria, comunitaria y creativa.

¡ABOLICIÓN DEL TRABAJO!

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Covid-19, lucha de clases y el futuro de la revuelta en la región chilena

Covid-19, lucha de clases y el futuro de la revuelta en la región chilena

El 18 de abril se cumplió un mes desde que el gobierno encabezado por Piñera decretaba estado de catástrofe por 90 días a raíz de la propagación del coronavirus entre la población: de esta forma se formalizaba abiertamente, con la excusa de proteger a las personas, la dictadura democrática del capital que había sido expuesta por la revuelta proletaria que comenzó el 18 de octubre. Desde entonces el antagonismo entre la economía capitalista y las necesidades humanas se ha hecho evidente, y millones de personas han podido experimentar en carne propia que, en una sociedad que no está organizada para la satisfacción comunitaria de las necesidades humanas, la propagación de un virus tiene el carácter de una desgracia para la población trabajadora forzada a tener que elegir entre la muerte por virus o la muerte por hambre, entre enfermarse o dejar de pagar el alquiler. El COVID-19 ha venido a profundizar las contradicciones de la vida capitalista, acelerando el proceso de crisis y recesión económica generalizada que se venía gestando desde el año 2008. El coronavirus, de hecho, no es más letal que otras enfermedades, pero su importancia y su efecto en la sociedad capitalista mundial puede ser explicado por el contexto global en que se inserta su aparición. En realidad, el mayor detonador del alto número de muertes y contagiados no es otro que la organización social capitalista, y esto aplica no solo en lo que respecta a este nuevo virus, sino que puede generalizarse a los millones de muertes que cada año se producen en el mundo por enfermedades curables en una sociedad en la cual un rico jamás morirá por tener demasiado dinero, pero un pobre siempre morirá por carecer de él.

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Crisis capitalista, pandemia y el programa de la revolución

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Crisis capitalista, pandemia y el programa de la revolución

 

«El mismo Marx señaló que el sistema abstracto del desarrollo capitalista no bastaba para hacer ninguna predicción acerca del mundo real. Todas las crisis en el capitalismo deben ser explicadas a partir de las condiciones dadas, empíricas, “a partir del movimiento real de la producción, de la competencia y del crédito capitalista”. El análisis en términos del concepto de valor del desarrollo capitalista postula “la posibilidad de crisis por una simple consideración de la naturaleza general del Capital, sin considerar las relaciones reales y adicionales que forman las condiciones del proceso de producción real”».
(
Paul Mattick, “Marx y Keynes”, 1969)

 

El movimiento actual de la sociedad en general (hablamos del mundo entero) tiende a una descomposición de las tradicionales formas de dominación burguesa.
La paz social auspiciada por el crédito y el consumo de las últimas décadas hace tiempo que se ha visto quebrantada; el proletariado en distintas partes del globo ha ido accionando con fuerzas y debilidades, manifestándose en contra de sus condiciones de explotación, miseria y exclusión.

[…] La descomposición social del capitalismo llevará necesariamente a un enfrentamiento entre el proletariado y el Estado.
[…] Esta re-estructuración capitalista (que lleva a una movilización de todas las capas de la sociedad) siempre se hace a costa del proletariado y éste por débil que sea subjetivamente en su fase actual, no lo dejará sin pelear en defensa de sus vidas”.
(Periódico ‘Anarquía y Comunismo’ Nº3, “La vieja y olvidada lucha de clases”, 2015)

 

Al parecer, la crisis capitalista comienza por fin a reventar. Lo trágico para nosotrxs, es que revienta en nuestras caras. Y es que, si bien la crisis era una especie de lugar común para lxs entendidxs en economía capitalista que solo confirmaba la existencia de sus propios límites y su estado de descomposición, hoy se nos presenta sobrepasando cualquier lección que se pudiera sacar de sus manuales, haciendo a todo el mundo cuestionarse sobre su propia época histórica ¿será una crisis pasajera o será acaso el principio del fin? ¿Podrá la humanidad sobreponerse a los números económicos e imponer sus necesidades, o se prestará nuevamente como carne de cañón para la reestructuración del mercado? Continue reading «Crisis capitalista, pandemia y el programa de la revolución»

Diarios de cuarentena / 31 de marzo al 4 de abril [2&3DORM]

Piñera sentado en Plaza Dignidad . El control sobre el centro de la ciudad ha sido recuperado plenamente por el Estado en el contexto de pandemia, y los enemigos declarados de la revuelta comenzada en octubre se pasean triunfantes en el lugar desde el cual cientos de miles de proletarxs procuraron durante meses su derrota.

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Los viejos creyentes no quieren permitirle a nadie que elija la vida que desea llevar, quieren que vosotros trabajéis para ellos y estéis contentos con la fe que os inculcan los doctores

Luther Blisset, Q

La crisis es total. El desenvolvimiento de la pandemia no deja dudas sobre el desmoronamiento uno a uno de los pilares que sostenían el viejo edificio de la separación. En el naufragio, las coacciones que imponía la civilización mercantil son puestas en cuestión por la propia realidad que de pronto aparece desprendiéndose de sus cualidades intercambiables, las apariencias de lo vivo. Se abre una brecha donde caben otros mundos posibles. Solo la apropiación de estas condiciones podrá acabar con la guerra social del capital. Es en la vida cotidiana, y no en el plano económico o político, donde, en última instancia se juegan nuestras posibilidades contra la decadencia civilizatoria. Lo humano no proviene de la máquina, sino del corazón.

 

31 de marzo/ La cura no puede ser peor que la enfermedad

 

Cuando Jacques Camatte habla del retorno de lo reprimido[1], el carácter psicoanalítico de su observación lo hace coincidir plenamente con Fritz Perls cuando afirma: “Nuestro fin es reestablecer —por medio de la concentración— las funciones del Ego, diluir la rigidez del “cuerpo” y el Ego petrificado, el «carácter». Este desarrollo debe moverse al principio en la dirección de una regresión. Queremos detener el progreso de una neurosis y de la osificación caracterológica y, al mismo tiempo, regresar a los niveles biológicos de nuestra existencia. Cuando más lejos estamos de nuestro ser biológico durante las horas de trabajo, más urgentes resultan las vacaciones. Todos necesitamos —al menos ocasionalmente— un respiro de la tensión que la profesión y la sociedad nos imponen, una regresión hacia nuestro ser natural. Todas las noches volvemos a ese estado animal y en los fines de semana volvemos a la «naturaleza»”[2].

Con todo lo difuso que resulta el concepto de naturaleza para el individuo civilizado, es evidente para la mayoría que en nuestra época la naturaleza pasó de ser una entidad en simbiosis con el humano (Ñuke Mapu en lengua mapdungundún), a un bien público[3], para terminar rápidamente transformándose en una escasa y cotizada mercancía. El metro cuadrado de bosque nativo cada día que pasa tiene un precio más “competitivo”, así como los “estándares mínimos de habitabilidad” para los asentamientos urbanos son cada vez más precarios[4]:

La escasez de espacio tiene un carácter socioeconómico bien definido; no se observa ni manifiesta sino en áreas concretas: en la proximidad de los centros. Los centros se mantienen en las centralidades históricamente constituidas, las ciudades antiguas, o se establecen fuera de ellas, en las ciudades nuevas.[5]

Aunque Henri Lefebvre hizo este comentario casi medio siglo atrás refiriendo a un proceso que ya estaba en curso hace tiempo, hoy resulta más evidente que nunca. La respuesta orquestada contra la pandemia ha vuelto excesivamente escaso el espacio en los centros de todo el mundo. Todo está ocupado por el Estado, por sus fuerzas armadas, su burocracia, etc. Esta ocupación tiene un carácter doble: en su cruzada sanitaria los gobiernos deben llevar acabo sus actos mercenarios, sin dejar de verbalizarlos como una santa salvación. El confinamiento que implica esta estrategia de ocupación ya está empezando a cobrar víctimas alrededor de todo el mundo. Al mismo tiempo, la manera en la que se desarrolla esta situación nos hace temer, con toda propiedad, la posibilidad de que los salvoconductos para salir de casa se transformen en la norma. And apes-ma, your cage isn’t getting any bigger, apes-ma[6]. Continue reading «Diarios de cuarentena / 31 de marzo al 4 de abril [2&3DORM]»

Un esfuerzo más si no queremos ser desgraciados

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Un esfuerzo más si no queremos ser desgraciados

 

El empresariado chileno bajo la consigna de una supuesta preocupación y acompañamiento en momento de crisis, ha mostrado su faceta “solidaria” realizando una “colecta” (1) a lo largo del país, que reunió la astronómica cifra de $50.000.000.000, que será destinada a comprar “implementos de salud, test de diagnósticos, equipamiento y otros instrumentos médicos que sean necesarios”. Los mismos que durante los primeros días de propagación del virus, ante la preocupación por parte de la mayoría de los trabajadores y trabajadoras de contagiarse con el COVID-19, se dedicaban a llamar a la clase trabajadora a la calma, acusándola de paranoica, afirmando que si se paraba la producción durante un par de semanas desaparecería Chile como país: tal y como estaba inscrito en los campos de concentración nazis nos hacían creer que “el trabajo nos liberaría” (2). Ahora estas mismas personas se muestran “solidarios”.

I

Aquellos que no tuvieron ni preocupación ni empatía con las y los trabajadores despedidos en plena crisis, nos invitan a que seamos comprensivos con su accionar, porque “todo el planeta se encuentra en crisis económica”. Recordemos que para el Capital las crisis son procesos de cambios o regeneración, no de fallecimiento, por ende, la burguesía jamás perderá. Es mas fácil declararse en quiebra para ellos y hacer los clásicos juegos que realizan: comprar empresas quebradas y reactivarlas, o evadir el pago de impuestos: Piñera sí que sabe de eso (3).

II

[Fragmento de una entrevista realizada a un trabajador que espera en la fila para cobrar su seguro de cesantía] (4) Entrevistador: “¿Qué le dijeron? ¿Por qué quedó cesante usted?” Trabajador: “Nos dijeron que por precaución por las cuestiones que se venían con el problema del coronavirus. Que íbamos a estar en contacto, que nos iban a estar llamando, puede ser una semana, como dos semanas… pero así estamos. Salimos todos con finiquito, todos finiquitados”.

III

A nivel país, se ha tomado la determinación de que los empleadores pueden no pagar los salarios a las y los trabajadores que no puedan trabajar debido a la emergencia sanitaria (5). Esto invita una vez más, al empresariado a realizar juegos y tácticas para su beneficio. El dictamen 1283 / 006 (6) en donde “respecto de los trabajadores que, con ocasión de dicha orden de autoridad o toque, NO INGRESARON a prestar servicios, corresponde concluir que no habiendo estado a disposición del empleador, éste NO SE ENCUENTRA OBLIGADO AL PAGO de las respectivas remuneraciones”. Si el trabajador por problemas de sanitización de la empresa misma o ante una futura catástrofe no puede concurrir a trabajar, el empleador no está obligado a pagar su sueldo. Una vez más, los patrones se salen con la suya.

IV

La empatía no se la pediremos a quienes son capaces de propagar el virus sin ningún tapujo ni resquemor (7). Son los empresarios y el resto de su clase social, quienes, ante el peligro de contagio, realizan su vida como si nada pasara, contagiando a las y los trabajadores: para ellos es una simple enfermedad, para nosotras y nosotros, puede ser una condena a muerte, pues contamos con un sistema de salud que se preocupa solo por el dinero.

V

Invitamos a todas y todos los trabajadores a estar atentos a como la patronal actuará post Teletón, pues para ellos el lavado de imagen es primordial durante este momento. Sabemos que ellos no “dan puntada sin hilo”.

VI

Invitamos a todas y todos a tener gestos solidarios dentro de los núcleos cercanos. Si bien sabemos que la vida cotidiana no es pacífica -sobre todo cuando se vive en poblaciones- podemos tener actos de amor y lucha: preocuparse por las vecinas y vecinos adultos mayores, solidarizar con las personas en situación de calle, brindando ayuda a quien la necesite dentro de las posibilidades que tengamos. Sabemos que las medidas de cuidado deben existir y las debemos tomar, pero sin olvidarnos de quienes están más “desamparados” en nuestra clase.

VII

Que la solidaridad sea un arma. No olvidar.

 

Comunidad de desempleadxs

 

NOTAS:

(1) https://www.youtube.com/watch?v=zSFE2v4xo08

(2) Esta consigna o lema se encontraba en la entrada de los campos de concentración nazis, en Auschwitz 1 se podía leer: “Arbeit macht frei” (El trabajo te libera)

(3) https://ciperchile.cl/2017/03/17/las-empresas-zombis-que-compro-pinera-para-ahorrar millones-en-impuestos/

https://www.eldesconcierto.cl/2017/03/17/revelan-como-pinera-compro-empresas-quebradas-para-ocultar-utilidades-y-ahorrar-impuestos/

https://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/chile/2017/11/13/pinera-vuelve-a-justificar-compra-de-empresas-zombies-acusan-maniobra-para-perjudicarlo.shtml

Lo que Sebastián Piñera quiere ocultar de las llamadas «empresas zombies»

(4) https://www.youtube.com/watch?v=NzTQnVqYrbk

(5) https://www.youtube.com/watch?v=2JBXOknW6S4

(6) https://www.dt.gob.cl/legislacion/1624/articles-118468_recurso_pdf.pdf

(7) https://www.youtube.com/watch?v=ILIlUOITqvE

https://www.eldesconcierto.cl/2020/03/16/infectado-con-coronavirus-que-llevo-enfermedad-a-temuco-dice-haber-sido-notificado-positivo-durante-el-vuelo/

Diarios de cuarentena: capítulos I, II & III [2&3DORM]

Plaza Dignidad, «zona cero» de la revuelta comenzada en octubre, ahora vacía y desolada producto de la pandemia y su cuarentena.

Nota VHLV: El proyecto comunicacional de crítica radical anticapitalista y crítica de la vida cotidiana  2&3DORM  nos ha hecho llegar los tres primeros capítulos de sus Diarios de cuarentena. Cada capítulo se corresponde a las anotaciones periódicas y fechadas que un/a camarada realiza desde algún lugar del territorio dominado por el Estado chileno en el contexto de pandemia global y el confinamieno forzoso y creciente que los estados imponen a la población en todo el mundo. El panorama y su porvenir es desolador y, a diferencia de cómo podríamos haber hecho hasta antes de la pandemia, ya no podemos optar por obviar la debacle planetaria y simplemente pretender continuar como si nada con nuestras atomizadas y estrechas vidas. Esta vez, y de una manera nunca antes vista,  la realidad se ha impuesto irrumpiendo con violencia en la vida cotidiana de la mayoría de los habitantes del planeta. El mundo que habitamos está cambiando de forma vertiginosa y la crítica a los fundamentos que sostienen este mismo mundo no puede quedarse atrás. Es por eso que saludamos y agradecemos esta iniciativa compañera.

A continuación colgamos esta suerte de introducción y los enlaces de descarga tal cual aparece en el sitio de 2&3DORM y, posterior a eso, los capítulos del I al III de manera íntegra en esta misma entrada


Diarios de cuarentena / 21 al 28 de marzo

They say that history repeats itself. But history is only his story. You haven’t heard my story yet. My story is different from his story. My story is not part of history, because, history repeats itself, but my story is endless. It never repeats itself. Why should it? A sunset does not repeat itself. Neither does the sunrise. Nature never repeats itself. Why should I repeat myself? (1)

Sun Ra

La pandemia y la administración que los Estados del mundo hacen de ella nos revela una vez más el estado de catástrofe que engendra la sociedad organizada en torno al dinero, el trabajo asalariado, el “trabajo del amor” (no-trabajo doméstico y de cuidados) y la producción de mercancías. Pero todo momento de descomposición puede ser visto como una oportunidad de ajuste y como condición para una nueva experimentación. El órgano enfermo pide atención, no morfina.

Notas

  1. Una traducción posible: Dicen que la historia se repite a sí misma. Pero la historia solo es su historia. No han escuchado mi historia todavía. Mi historia es diferente de su historia. Mi historia no es parte de la historia, porque, la historia se repite a sí misma, pero mi historia es infinita. El amanecer tampoco se repite. La naturaleza nunca se repite a sí misma. ¿Por qué debería repetirme?

21 de marzo/ El comienzo de una época

 

El capitalismo no se puede dar el lujo de parar la máquina. Eso lo tienen claro los gobernantes, economistas y job creators alrededor del mundo: de su continuo funcionamiento depende el orden de cosas que los privilegia. Pero al individuo de a pie también le cuesta pensar, o derechamente teme pensar, que algo así realmente pueda ocurrir: ¿qué clase de mundo sería ese? ¿Cómo es siquiera posible una vida sin salario?

Este es el dilema más punzante que impone la pandemia sobre nuestra vida cotidiana, cual golpe seco sobre la mesa: economía o vida. La contradicción acecha a la humanidad hace siglos pero hoy se nos presenta por primera vez en la historia como un terremoto de escala planetaria. Estamos siendo testigos de un cambio profundo, ¿qué posibilidades hay de que la humanidad se transforme en protagonista de ese cambio poniendo fin a la inercia que nos empujó hasta el límite en primer lugar?[1]

Los expertos apuran los cálculos científicos y afilan sus plumas para el próximo best seller, pero la situación no admite proyecciones simplistas ni especulaciones elaboradas, todo está por verse. Quizá esa es una de las razones por las que esta crisis aparece como la más catastrófica del último siglo: por primera vez la infraestructura del sistema se ve amenazada de manera global y simultánea. Continue reading «Diarios de cuarentena: capítulos I, II & III [2&3DORM]»